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Andrés Solimano: “Sería bueno que se flexibilice la regla de que los becarios vuelvan a Chile”

El último informe entregado por la Comisión Presidencial Ciencia para el Desarrollo de Chile plantea la posibilidad de crear un Ministerio de Ciencia y Tecnología como solución a que el país avance en temas de I+D. ¿Puede ser una respuesta a la situación del capital humano avanzado nacional? Considerando que para el año 2020 se espera que Chile cuente con 16.000 doctores en distintas áreas del conocimiento. Hablamos con el Doctor en Economía Andrés Solimano, presidente Centro Internacional de Globalización y Desarrollo.

Luego de un trabajo que comenzó en enero de este año, entre los anuncios más destacados del informe de la Comisión Presidencial “Ciencia para el desarrollo de Chile” entregado a la presidenta Michelle Bachelet a fines de julio, está la posible creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Además, proponen una estrategia donde se definen cinco focos de cara a 2030, donde la ciencia, la tecnología y la innovación se conviertan en pilares fundamentales del desarrollo del país y sean parte de nuestra vida cultural, social y económica. ¿Cuáles son los desafíos prioritarios frente a este panorama?

Entre los puntos clave que se mencionan en el informe están el desarrollo permanente de capacidades humanas y equipos multidisciplinarios en ciencia, tecnología e innovación; la orientación de los esfuerzos en función de las prioridades nacionales; la dotación de mayor desarrollo tecnológico a nuestra base productiva; la generación de un entorno que favorezca una cultura científica y de valoración del conocimiento, y la actualización y robustecimiento de nuestra arquitectura institucional en estas materias. En el informe se recalca también la necesidad de que exista una estrategia nacional, que implique un espacio para la investigación en regiones y un mayor financiamiento. Ante esto surge la duda de dónde provendrá el financiamiento para este ministerio, o si será una Subsecretaría dependiente del Ministerio de Economía o el Ministerio de Educación.

En el acto de recepción del informe, la Presidenta Bachelet indicó que “queremos cumplir con nuestro compromiso de crear el Ministerio de Ciencia y Tecnología (…) una tarea ardua, incluso cuando se tienen los recursos. Por eso vamos a estudiar en mucho detalle las alternativas que propone este informe para tomar las decisiones más adecuadas, para que la ciencia y la investigación en Chile se vean efectivamente fortalecidas y además cuenten con una institucionalidad que sea, por un lado, efectiva y, por otro lado, ágil.”

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Andrés Solimano, Doctor en Economía y presidente Centro Internacional de Globalización y Desarrollo.

Porque según el mismo informe entregado por la Comisión Presidencial, si bien existen iniciativas como CONICYT y CORFO que buscan potenciar las áreas de desarrollo más débiles, se reconoce también que esta institucionalidad no es suficiente. Muchas de las funciones que estos organismos cumplen son complementarias, pero no trabajan de manera coordinada. Ante esto, la idea de un Ministerio surge no sólo como la respuesta en términos administrativos y de financiamiento, sino también como la instancia necesaria en donde se pueda articular una estrategia nacional que determine las directrices y áreas prioritarias de inversión.

Sobre este y otros temas, hablamos con el Doctor Andrés Solimano, fundador y director del Centro Internacional para la Globalización y Desarrollo (CIGLOB), quien en primer lugar considera que “es mejor tener un ministerio con un mandato claro, sin mucha burocracia, pero primero hay que definir su financiamiento, el rol que se le quiere dar a la promoción del sector ciencia y tecnología, la productividad, y recursos humanos formados en el exterior”.

La compleja situación del capital humano avanzado en Chile

Un punto clave a considerar en una nueva institucionalidad para la ciencia y la tecnología en Chile, de acuerdo a su visión, es justamente la situación de investigadores y doctorados chilenos, quienes cuentan con un mercado laboral bastante reducido. Basado en los datos que entregó el “Estudio de formación y desarrollo de capital humano avanzado en Chile” en 2014, el 90% de ellos trabaja en la academia. Considerando que para el año 2020 Chile cuente con 16.000 doctores en distintas áreas del conocimiento, muchos becarios plantean la duda sobre la capacidad laboral para estos profesionales de alta calificación.

En este punto, el Doctor Solimano, PhD. Economía de Massachusetts Institute of Technology (MIT), considera necesario revisar las normas que exigen las becas entregadas a sus beneficiarios al volver a Chile. “Hay que revisar que no haya inconsistencias. Si por un lado obligan a los doctorados a volver al país, sería bueno que también los ayuden a encontrar trabajo o que, de plano, se flexibilice la regla de hacer que vuelvan a Chile a trabajar, debido a la falta de lugares donde ejercer y/o realizar sus investigaciones”, indica.

Además, enfatizó en que sería bueno que el Estado le permitiera a estos profesionales el quedarse un tiempo más en los países donde estudiaron, aludiendo a que en muchos casos pueden ofrecer una buena carrera académica a los chilenos, lo que le daría “un mayor prestigio a nuestro país como cuna de doctores altamente calificados”. Como retribución, dice Solimano estos doctores pueden mantener una conexión con Chile, realizando seminarios, charlas y clases especiales en determinadas universidades y centros de estudios superiores, entregando así su conocimiento, sin necesariamente estar trabajando aquí.

El director del CIGLOB cree también que es una obligación del Estado chileno ayudar al becario retornado a encontrar trabajo a su regreso, guiarlo, tener convenios con universidades, generar entrevistas y hablar con los departamentos de Recursos Humanos. “El gobierno debería hacer esta gestión y no dejarla a la suerte del retornado, además de calcular el número de becas que se entregan en función de la demanda laboral real que existe en Chile para ellos”, asegura.

“Muchas universidades son feudos y tienen una dinámica bastante cerrada a la hora de hacer contrataciones de docentes e investigadores de alto nivel, sea por razones económicas -costo versus beneficio-, políticas o académicas”, puntualiza el Doctor Solimano, e indica que sería bueno que se eliminaran los concursos para acceder a beneficios para la investigación, porque “exigen demasiados requisitos, son complejos y los postulantes ocupan demasiado tiempo en preparar propuestas, justificar gastos, y se ve un afán muy controlador por parte de las instituciones encargadas”.

Frente a este panorama, aún queda camino por recorrer al hablar de una nueva institucionalidad para la ciencia y la tecnología en Chile. Sin embargo, el informe de la Comisión Presidencial plantea un importante paso hacia un mejor horizonte. Porque en palabras de la presidenta Michelle Bachelet, en el marco de la entrega de este documento: “la vocación de este informe no es terminar en una repisa o en un escritorio. Nuestro objetivo al crear esta Comisión ha sido generar un instrumento de trabajo que permita tener un marco y avanzar en medidas concretas de corto y mediano plazo”.

El informe completo entregado por la Comisión se puede descargar en http://www.cnid.cl/wp-content/uploads/2015/07/Informe-Ciencia-para-el-Desarrollo.pdf