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Carlos Castro: “Chile podría hacer investigación marítima de primer nivel y generar industria gracias a sus costas”

Lleva 32 años en Estados Unidos, en donde ha hecho una exitosa carrera en el campo de la biotecnología. Desde hace 18 años trabaja como asociado con la empresa Acciusa, difundiendo en el mundo la importancia del Lisado de Amebocitos de Limulus (que se obtienen del cangrejo herradura) para la medicina.

Nació en 1957 junto al mar, en la ciudad de La Serena. Aunque luego se cambió a vivir a Santiago, donde vivió hasta graduarse de la carrera de Geografía Física en la Universidad de Chile, al parecer el aire marino nunca se alejó de sus bases, ya que decidió especializarse en biología marina en Estados Unidos. “Mientras estudiaba en Chile me di cuenta que quería acercarme más a las ciencias desde el punto de vista biológico, ahí me interesé por esta área”, cuenta.

“Llegué a Estados Unidos porque quise seguir el camino de la biología marina, pero siempre con la base que había adquirido en Chile. Entonces me metí al área científica cursando el Máster en Asuntos Marítimos de la Universidad de Rhode Island”, recuerda. Desde ahí en adelante comenzó a trabajar en la misma universidad, realizando labores relacionadas con la mantención de ecosistemas en el norte de Estados Unidos, para luego desarrollarse como asociado en el Silent Spring Institute, en Newton, Massachusetts, investigando sobre la alta incidencia de cáncer de mama en la zona de Cape Cod.

En la actualidad, es asociado de una importante empresa de biotecnología en Estados Unidos: Associates of Cape Code Inc. (Acciusa). Viaja por el mundo promoviendo y gestionando el desarrollo en el mercado de uno de los productos estrella de la empresa: el LAL, o Lisado de Amebocitos de Limulus, método usado en la medicina para determinar endotoxinas bacterianas, y que en este momento es de gran importancia para la detección y tratamiento de enfermedades bacterianas y fúngicas.

El LAL es el resultado de la fabricación de un reactivo usado para determinar endotoxinas bacterianas, y se obtuvo a través de la extracción de células sanguíneas del cangrejo herradura, que al contacto con endotoxinas forman un coágulo que permite detectar de manera rápida y precisa si un paciente padece alguna enfermedad asociada o no. Desde su posición, Castro ha jugado un rol imprescindible en Acciusa, especialmente en el desarrollo del mercado del LAL para Latinoamérica, Canadá y la zona del Asia Pacífico.

“En este momento trabajamos dos líneas: la detección de infecciones bacterianas y las fúngicas invasivas. La prueba LAL determina las endotoxinas bacterianas, y el kit Fungitell es un reactivo que fabricamos para la detección de infecciones fúngicas invasivas (infecciones por hongos)”, indica. La importancia de este último producto, según nos cuenta Castro, es que en los últimos años se ha hecho un uso indiscriminado de los antifúngicos en la medicina, lo que ha provocado una resistencia de los pacientes a los medicamentos, generando errores en los tratamientos, un uso poco eficiente de recursos hospitalarios, e incluso el fallecimiento de pacientes.

“Mi trabajo en este sentido fue generar, junto al equipo de investigación y desarrollo, un producto para la detección de estas bacterias, especialmente en la industria de la diálisis y los sistemas de agua”. Además de ese trabajo, el chileno también asumió el rol de promover el conocimiento de este producto en la comunidad médica, enseñándole a hacer las pruebas de manera correcta, para así evitar que los pacientes inmunocomprometidos mueran por la inyección de un medicamento contaminado o por exceso de endotoxinas.

Cabe destacar que Castro también participa activamente del desarrollo de distintos reactivos asociados, en los cuales va trabajando de acuerdo a las necesidades del mercado, usando métodos como el cromogénico, que requiere otro tipo de reactivos dependiendo de las condiciones de la prueba y los tipos de muestras que se quieran analizar, desde agua hasta químicos más complejos.

La industria en Chile versus Estados Unidos

Y desde esa posición ¿cómo ve Carlos Castro el desarrollo de la biotecnología en Chile respecto del trabajo que se hace en Estados Unidos? “En Chile están recién comenzando, y según mi experiencia, se debería poner más atención a la realización de proyectos e investigación científica por parte del gobierno”, señala. Bajo su mirada, lo fundamental a la hora de realizar proyectos de investigación es poder contar con incentivos, ya sean del Estado o de la empresa privada.

“En Estados Unidos el motor principal para la investigación son los fondos gubernamentales, aunque también la empresa privada provee de capital para la investigación, como es el caso de Pfizer y Amgen, que dedican gran parte de su presupuesto a este tema porque es parte de su negocio”, comenta. En palabras de Castro, lo que le falta a Chile para tener industria es el financiamiento, porque dice que nuestro país cuenta con grandes profesionales, pero sin el financiamiento no se puede hacer mayor desarrollo.

Sobre el trabajo de chilenos a través de redes en el extranjero, Castro nos contó también su experiencia luego de asistir al encuentro ChileGlobal BioTec llevado a cabo en Boston. “Con ChileGlobal conocí gente muy interesante que han sido exitosos en el área de las ciencias, y la mayor parte de los chilenos que estaban ahí coincidían en que para iniciar industria se necesita la inyección de presupuesto para investigar”. Porque para el investigador, lo interesante del trabajo en redes como ChileGlobal BioTec es que se pueden formar líneas de contactos, generando un apoyo colaborativo entre profesionales de distintas áreas de la investigación.

En esta línea, cree que es fundamental el trabajo en red: “Tengo contactos que trabajan en distintos proyectos y materias de investigación, entonces si alguien está en un proyecto específico, podría intentar ayudarlo o dirigirlo a ciertas personas. Si alguien necesita algo nos podemos ayudar entre todos”.

Por otra parte, Castro se muestra muy interesado en cuanto a lo que se podría hacer en nuestro país, aprovechando lo extenso de nuestra costa y la diversidad de especies que se pueden encontrar en ella. “Chile tiene una gran cantidad de costa y podría formar un laboratorio biológico a nivel mundial que se dedique justamente a utilizar la ciencia proveniente del mar, lo que sería una gran forma de potenciar el desarrollo del país”, comenta, además de destacar la importancia de fomentar una industria que a través de la biología marina pueda desarrollar productos en beneficio del ser humano.

“Se podría crear un lugar como el Marine Biological Laboratory que existe en Woods Hole, donde trabaja mi esposa (la científica Ruth Haas-Castro) y que ha sido fundamental en la investigación de nuevas terapias para distintas enfermedades. Tenemos la diversidad biológica más grande del mundo y se podría hacer muchísima investigación incluso para la ciencia de los alimentos”, dijo indicando que nuestro país tiene todo lo necesario para poder crear industria de alta calidad en esta materia.

Sobre lo mismo, Carlos Castro dice que se siente “muy conectado a la ciencia, ya sea por mi trabajo, por el de mi esposa que está siempre publicando papers y presentando en congresos, por una de mis hijas que estudia Biología Marina en Amherst, MA, y porque estamos viviendo en la cuna de la ciencia mundial. Es por eso que también me gustaría que en Chile se impulse la investigación científica y se aprovechen los recursos naturales, a los profesionales y a todos quienes quieren desarrollar ciencia en el país”, finaliza.