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Chile y Perú comparten avances en investigación sobre el océano y desastres naturales

En una instancia organizada en conjunto por CONICYT y el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica del Perú, CONCYTEC, ambas comunidades científicas pudieron retroalimentarse sobre el estado del arte en estas temáticas.

Los últimos descubrimientos en los sistemas sub-antárticos; el rol de los mares para entender el cambio climático; los alcances de la colaboración investigativa en la megafauna marina de Chile y Perú; la resiliencia sísmica; y la incidencia de las catástrofes de origen natural en la infraestructura comunicacional, fueron algunos de los tópicos abordados por expertos de ambos países, en los Talleres Bilaterales de Intercambio de Experiencias en Oceanografía y Desastres Naturales.

El encuentro busca crear redes entre centros de investigación cuyos proyectos puedan ser complementarios y, también, apunta a la futura realización de convocatorias conjuntas. Los talleres contaron con la presencia del director ejecutivo de CONICYT, Christian Nicolai, junto al embajador del Perú en Chile, Jorge Luis Valdez; el director de la Oficina Nacional de Emergencia, ONEMI, Ricardo Toro; y el decano de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Juan Carlos De La Llera, además de directores de centros de investigación.

En 2017, en el marco del primer Gabinete Binacional entre nuestro país y el Perú, CONICYT y CONCYTEC firmaron un acuerdo de cooperación, que determinó un plan de acción para organizar cuatro encuentros bilaterales, con el objetivo de que las comunidades científicas de ambas naciones puedan hacer sinergia y estrechar los lazos existentes.

En esta oportunidad, el director ejecutivo de CONICYT, Christian Nicolai, sostuvo que “los mares son fundamentales para la especie humana, constituyen una gran fuente de recursos y conocimientos, que nos ofrecen la oportunidad de estudiarlos para optimizar tanto su conservación como el uso sostenible de los ecosistemas marinos, lo que, sin duda, es un desafío clave para nuestros países. Al igual que en el caso de los desastres naturales, solo la información obtenida por el conocimiento científico puede orientarnos en la elaboración e implementación de políticas públicas idóneas, y así, reaccionar de la mejor forma posible frente a los diferentes fenómenos que debemos ir enfrentando.

Agregó que “nuestra institución, a través de sus programas Fondecyt, Fondef, Fondap, Explora y Regional, entre otros, ha financiado 2.465 proyectos relacionados con oceanografía, y 187 enfocados en desastres naturales. Nuestro objetivo es incrementar estas cifras”.

Las presentaciones seleccionadas para esta jornada, abordaron una variada gama de temas relacionados a los ejes centrales, como los sistemas de alerta temprana en caso de desastres; fenómenos como la acidificación, desoxigenación y calentamiento de los océanos; las especies invasoras y floración de algas nocivas; y la reacción de las infraestructuras de mitigación durante las emergencias. La sesión de oceanografía fue moderada por la doctora Laura Farías, académica de la Universidad de Concepción y del Centro Fondap de Ciencia del Clima y la Resiliencia, CR2, mientras que en la de desastres naturales estuvo a cargo el doctor Mario Pardo, subdirector del Centro Sismológico Nacional y docente del Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Por su parte, el embajador del Perú en nuestro país, Jorge Luis Valdez comentó que “nuestra relación bilateral se encuentra, probablemente, en uno de sus mejores momentos históricos, y eso se transforma en una oportunidad para profundizar el trabajo conjunto entre nuestras comunidades científicas. Nuestras naciones comparten el riesgo de ser afectadas por desastres naturales, además de experimentar una alta dependencia de lo que sucede en nuestras costas, por lo que los temas de los talleres son idóneos. Esperamos poder seguir contribuyendo a generar una visión en común, que se traduzca en futuros proyectos colaborativos de investigación”.

Fuente: CONICYT