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¿Cómo sentirse seguro en tu país de destino?

Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia, han sido tres de los destinos preferidos de los chilenos para cursar becas de posgrado en el extranjero, según datos de Conicyt. Muchos son los factores a considerar antes de emprender el viaje; y la cobertura médica es uno de ellos. ¿Cómo es el sistema de salud en estos tres países? A continuación, algunos datos básicos que pueden ser de utilidad para conocer parte de ellos.

Gran Bretaña

En Reino Unido, el sistema público de salud se llama NHS, National Health Service (Servicio de Salud Nacional) y en el 2017 fue declarado por segunda vez consecutiva como el mejor en un ranking de 11 países desarrollados del mundo, según el informe “Mirror, Mirror” del Fondo de la Commonwealth. Le siguen Australia y Noruega, y varios puestos después se encuentra Estados Unidos.

Roberto Thomson.

El ornitólogo chileno Roberto Thomson, ingeniero forestal, realizó un doctorado en Zoología en Oxford, Inglaterra, entre el 2011 y el 2015. “Llegué, y sólo por tener visa de estudiante me pude inscribir, recuerda. No había ningún otro gasto, es decir, un copago, según cuenta.

En el NHS hay que registrarse con un médico de cabecera (general practitioner). “Según tu domicilio te asignaban un centro de salud, las veces que lo ocupé nunca tuve que pagar nada, primero iba a un médico general y él te derivaba a un especialista, que puede ser en el hospital de Oxford o en un centro más especializado”, explica Roberto.

La salud dental y las prescripciones oftalmológicas no están cubiertas en el NHS, y los medicamentos tampoco son gratis. “La receta que te hacía el médico era un documento legal (fiscal) y con eso uno iba a la farmacia, donde los medicamentos estaban clasificados en bandas de precios”, comenta el ornitólogo.

Algunos exámenes son gratuitos, como el Papanicolaou para las mujeres, así como todos los análisis de detección de infecciones de transmisión sexual, y chequeos completos una vez al año para los mayores de 75.

En gran Bretaña también existe la salud privada, cuyas ventajas son, entre otras, evitar las listas de espera que son comunes en el servicio público, e ir directamente a un especialista.

Estados Unidos

El sistema de salud estadounidense es pagado. Existen distintos tipos de seguros privados y públicos a los que optan los ciudadanos según su nivel de ingresos, incluidos los inmigrantes legales. Sólo algunos segmentos de la población más vulnerable se encuentran cubiertos por los programas de Gobierno, como Medicare y Medicaid. En el caso de los estudiantes extranjeros, no es una obligación federal, sino que son las universidades las que les exigen contar con seguros de salud que cumplan determinados requisitos; estos suelen ser: cobertura en caso de accidente, urgencias médicas, enfermedad y repatriación. Muchas veces son las mismas casas de estudios las que gestionan los convenios que tienen con compañías aseguradoras, por lo que la inscripción se hace directamente. En Stanford University, en California, por ejemplo, trabajan con Health Net, una aseguradora que se encuentra a lo largo de todo el país.

Astrid Häberle.

“El seguro de salud es el equivalente a una isapre y para estudiar te exigen que tenga ciertos requisitos. No puedes viajar con un seguro de viajero, tiene que ser de una aseguradora estadounidense”, cuenta Astrid Häberle, odontóloga chilena, quien acaba de terminar un máster en epidemiología e investigación clínica en la prestigiosa universidad californiana.

Häberle contaba con una Beca Chile, la que entrega US$800 al año para salud, y aunque el seguro por el que optó era “entre comillas, barato”, según sus palabras, le costaba US$1600 al trimestre. Lo bueno fue que, al recibir financiamiento estatal desde Chile, Stanford paga la mitad de la póliza. El seguro le dio acceso gratuito a la clínica de esa universidad y convenio con otros hospitales.

Ahora que terminó su máster, Astrid pasó a ser acompañante de su marido, alumno de doctorado y también becario en Stanford, lo que les significa pagar US$400 adicionales al mes. Si tuvieran hijos, serían aproximadamente US$100 más por cada uno. Como carga, cada consulta médica tiene un copago de unos US$30 y los exámenes médicos se pagan, aunque con un tope de US$300. La salud dental no está cubierta tampoco.

A diferencia de Chile, en Estados Unidos cada asegurado cuenta con un médico de cabecera, quien lo atenderá y derivará en caso de ser necesario, “lo otro diferente es que tú no sabes cuánto van a costar las cosas, si tú preguntas te dicen que lo tienen que mandar al seguro y al final la cuenta es una sorpresa. Una vez nos llegó un recibo por US$1000 por media hora que estuvimos en urgencias, pero eso luego pasó por el seguro y disminuyó a US$100”, cuenta Astrid, quien actualmente trabaja de asistente de investigación en la universidad.

Australia

El sistema público de salud australiano se llama Medicare y cubre gran parte de los gastos médicos de sus usuarios. Es conocido porque los inmigrantes pueden acceder a él inmediatamente, sin embargo, para ello se debe contar con una visa de residencia permanente o de trabajo, o bien estarla solicitando.

Entre otras cosas, el sistema no cubre gastos de odontología u oftalmología, ni traslados en ambulancia, para eso existen seguros complementarios que se pueden contratar. De no contar con recursos suficientes, los usuarios pueden optar a una Tarjeta de Beneficios de Salud (Health Care Card).

En el caso de los estudiantes extranjeros, el Departamento de Inmigración y Ciudadanía australiano exige la contratación de un seguro de salud, conocido como OSHC por sus siglas en inglés (Overseas Student Health Cover). Hay algunas excepciones para aquellos que provienen de países como Bélgica, Noruega y Suecia, los cuales tienen convenios de salud con Australia, así como los ciudadanos neozelandeses, quienes también tienen libre acceso al Medicare.

El OSHC asegura la asistencia médica y hospitalaria de sus afiliados e incluso puede cubrir en parte, medicamentos y traslados en ambulancia.

Viviana Huerta.

La Ingeniera Ambiental Viviana Huerta, cursó un master en la Universidad de New South Wales, en Sidney entre 2009 y 2011. Ella y su marido debieron contratar una de las opciones de seguro que autoriza el gobierno australiano. “Si necesitábamos ir al médico pedíamos hora y listo, no pagábamos nada, al igual que cuando tuvimos que vacunarnos para viajar a otros países”, recuerda la chilena.

Según información del Departamento de Salud del Gobierno de Australia, hay cinco aseguradoras de salud privadas que ofrecen el OSHC para estudiantes extranjeros. En el siguiente enlace, se puede hacer una comparación entre los diferentes productos:  https://oshcaustralia.com.au/es

Desde la creación de Becas Chile hace una década, 2469 de éstas se han cursado en Gran Bretaña, 2011 en Estados Unidos, y 988 en Australia.

Otro de los destinos preferidos por los chilenos ha sido España, hasta donde llegaron 1609 beneficiados en el mismo periodo y donde la seguridad social es gratuita solo para quienes tienen visa de trabajo. En el caso de los estudiantes, se debe contratar un seguro de manera obligatoria, lo que es exigido para la obtención de la tarjeta de estudiante y el NIE, un número de identidad de extranjeros. Sin esta última no se puede permanecer en territorio español como estudiante.

Francia por su parte, con 419 chilenos becarios de dicho programa posee un sistema solidario llamado Assurance Maladie, en el que el afiliado paga un monto mínimo, calculado de acuerdo a su situación económica y familiar. Ese sistema cubre dos tercios de los de gastos médicos, y el resto debe ser cubierto contratando un seguro complementario, equivalente a nuestras isapres, que a su vez también puede ser público o privado, dependiendo también del cociente familiar del contratante.