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Crater 2: Al igual que la Vía Láctea “su origen es también un misterio”

Antes de cumplir 30 años de edad, el astrónomo chileno Gabriel Torrealba descubrió, en abril de este año, una pequeña galaxia satélite que orbita la Vía Láctea. Conversamos con el estudiante de doctorado de la Universidad de Cambridge sobre sus inicios, el significado de este descubrimiento y la importancia de las redes en el desarrollo de la astronomía en nuestro país.

Astrónomo de la Pontificia Universidad Católica y estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en abril de este año Gabriel Torrealba (29) apareció en varios medios al liderar un equipo de investigación que descubrió “Cráter 2”, una pequeña galaxia que se encuentra orbitando la Vía Láctea. Un descubrimiento que no solo marcó un antes y un después en su vida profesional, sino que debido a las peculiares características de esta galaxia, como su baja luminosidad para su tamaño físico, podría revelar información muy interesante para entender mejor laformación de nuestra propia galaxia.

“Ha sido muy bueno para mi carrera, ha permitido hacerme más visible académicamente, y mostrar mi trabajo a más gente.Esto me posiciona de mejor manera en lo que hago, que es el estudio del halo dela Vía Láctea, y me favorece a futuro a la hora de encontrar una posición de posdoctorado”, asegura Gabriel Torrealba, quien es también un activo participante en redes de chilenos en el extranjero, exponiendo su descubrimiento en el primer ChileGlobal Seminars UK de esta año el 9 de mayo en el University College of London (UCL) y que contó con el apoyo de Imagen de Chile a través de la Red de Talentos ChileGlobal.

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Gabriel Torrealba descubrió en abril de este año “Cráter 2”.

Un viaje profesional que tiene sus inicios de pequeño, en las conversaciones familiares junto a su padre, a quien siempre le gustó la astronomía, por lo que en su casa se hablaba frecuentemente sobre el tema. “Él siempre comentaba noticias y yocreo que eso hizo crecer un interés en mí”, recuerda Torrealba. Eso, sumado a la primera vez en que le tocó ver un cielo estrellado lejos de la ciudad: “Ahí empiezan a surgir las preguntas, el darse cuenta delo pequeño que somos en relación al universo, ¿por qué estamosaquí? ¿Cómo se explican esas miles de luces que vemos a simple vista en elcielo? ¿Qué son los planetas? ¿Cómo funciona el sol?, etcétera. En ese sentido la astronomía es fascinante, porque intenta responder a todasesas preguntas que nos surgen cuando vemos una maravilla como el cieloestrellado”.

Y desde un punto de vista más científico, especifica, la astronomía intenta responder preguntasfundamentales de nuestro universo, “partiendo por su formación, o la posibilidadde vida en otros planetas, o cómo se forman las galaxias como la quenosotros vivimos, o misterios como el de la materia y energía oscura”.

Esta búsqueda lo llevó a encontrar, junto a Sergey Koposov, Vasily Belokurov y Mike Irwin, todos de la Universidad de Cambridge, a “Crater 2” (nombre que lleva por ser parte de la constelación de Crater). En términos de tamaño, esta sería la cuarta galaxia más grande que orbita la Vía Láctea. La preceden Sagitario y las dos nubes de Magallanes, grande y pequeña. “Es una galaxia satélite de la Vía Láctea. Eso en siya es interesante, porque al estudiar estos satélites podemos tratar deentender la historia de formación de nuestra galaxia, muy relevante paraáreas como la cosmología”, explica el astrónomo.

Pero además, en su estatus de galaxia satélite, es también bastante peculiar. Por su tamaño y porque es miles de veces menos brillante que sus símiles que orbitan la Vía Láctea. “Su origen es también un misterio”, destaca y agrega: “Crater 2 se encuentra muy cerca de otros cinco satélites, en una configuraciónque sugiere una relación entre ellos, es decir, que puede que hayan llegadotodos juntos a ese punto. De confirmarse esto, el grupo podría revelar información muy interesante para entender mejor laformación de nuestra galaxia”.

El descubrimiento de esta galaxia se dio en el contexto de la investigación de Torrealba para su doctorado en Cambridge, en la que trabaja desde 2014. Su identificación se logró usando imágenes del telescopio VLT ubicado en Paranal, en el norte de Chile, lugar geográfico donde gracias a una especial combinación de factores climáticos, hoy se realiza aproximadamente un 40% de las observaciones astronómicas del mundo. Un porcentaje que aumentará cuando comiencen a funcionar el European Extremely Large Telescope (E-ELT) y el Large Sypnoptic Survey Telescope (LSST), en 2024.

En este escenario, Gabriel Torrealba considera que la astronomía en Chile está creciendo, siendo además una de las áreas que tiene relativamentebuena visibilidad para el público. “El hecho de que estos súper telescopios seconstruyan en nuestro país genera ese efecto, y como resultado tenemosdepartamentos de astronomía de muy buen nivel, y muchos otros que seempiezan a formar por estos días”, asegura, pero también menciona algunos puntos que habría que mejorar, como la cantidad de recursos para investigación: “La percepción de su importancia es baja, ademásinvestigación y desarrollo en empresas no es muy común, por lo tanto, potenciar esos aspectos sería una buena idea. En astronomía es lomismo, se avanza pero todavía falta mucho”.

Para potenciar esta área de la ciencia, Torrealba cree que la clave es crear vínculos de investigación con otros países y fortalecer las relaciones científicas con los equipos líderes de losobservatorios. “Es por eso que es importante tener estudiantes chilenos enprogramas de posgrado en el extranjero, porque permiten crear esosvínculos, y una manera de mantenerlos, es permitir que sigancon sus carreras afuera. Por otro lado, la difusión al público general también es importante, mostrarle a la gente lo que hacemos, el por qué esinteresante e importante hacer ciencia”, concluye.