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“Definir al compositor en Chile”, columna publicada por José Manuel Izquierdo, miembro de SIMUC

José Manuel Izquierdo es profesor en la Pontificia Universidad Católica de Chile, musicólogo, actual Jefe del Programa de Doctorado en Artes de la PUC y tiene un doctorado en música de la Universidad de Cambridge. Su trabajo se ha desarrollado principalmente en el área de compositores chilenos y andinos de los siglos XIX y XX. Actualmente está trabajando en la ópera transnacional en la región. Por su investigación, que ha sido publicada en varias revistas y en forma de libros, ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Otto Mayer Serra, el Premio Ruspoli y también el Premio Tesi Rossiniane por su tesis de doctorado.

Desde 1944 se ha entregado un Premio Nacional de Artes en Chile, y en 1945 lo recibió por primera vez un músico (Pedro Humberto Allende). Prácticamente todos los ganadores desde entonces, en ese Premio o luego el Premio Nacional de Música en específico, han sido compositores. De los 25 premios entregados a la fecha, 19 han sido a compositores, y tres más han sido entregados a intérpretes por haber sido figuras claves en la difusión de la música de compositores chilenos (Elvira Savi, Víctor Tevah y Carmen Luisa Letelier). Y la gran mayoría (con poquísimas excepciones) han sido músicos vinculados principalmente a la Universidad de Chile.

Fernanda Vera, en su tesis de magíster, ha planteado que “el compositor” en Chile es una figura construida bajo un modelo relativamente único. Mi interés al hablar para la SIMUC fue pensar en un modo más amplio cuáles han sido los criterios para definir al “compositor” en Chile, su rol jerárquico, y también sus excepciones: quiénes no pueden ser definidos como compositor. Esto, evidentemente, por el escándalo que produjo la elección de Vicente Bianchi el año 2016 como Premio Nacional de Música, al que había sido postulado en innumerables ocasiones. Bianchi es el primer compositor no integrante de la Universidad de Chile en ganar el premio desde 1960 (el último siendo Acario Cotapos, quien no mantenía una vida académica, pero tenía fuertes vínculos personales y profesionales con la institución). Pero lo que desató el escándalo fue la condición de la música que ha hecho Bianchi: principalmente popular, en lógicas del músico de oficio antes que del “músico académico”. La “victoria” de Bianchi ha tenido, obviamente, fuertes repercusiones. Al poco tiempo se generaron similares postulaciones en otros ámbitos del arte, como la de “Mono” González en artes visuales o Coco Legrand en teatro, ambos fuera del ámbito habitual de ganadores académicos, demostrando un giro importante en cómo se concibe el arte y el artista en el siglo XXI.

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Fuente: SIMUC