Doctora Jessica Ocampos: “Hay que equiparar la calidad con respecto a los lineamientos que se piden en el extranjero”

Doctora en Ingeniería Química y Biotecnología en la Universidad de Cambridge y experta en proyectos ligados a la biotecnología, Jessica Ocampos se ha convertido en un referente mundial en el área, asesorando proyectos en Europa y Latinoamérica. Panelista en la Segunda Conferencia Internacional de Innovación y Biotecnología, organizada por Imagen de Chile y la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio, AmCham Chile y realizada a principios de diciembre en Santiago, conversamos con ella para indagar en algunas claves para el desarrollo de este campo en nuestro país.

Tal vez, cuando Jessica Ocampos llegó a cursar su doctorado en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, no imaginó que su lazo con esta prestigiosa Casa de Estudios le significaría quedarse a vivir en el país. Gracias a la creación de Camnexus, una plataforma de transferencia de tecnología para el desarrollo sustentable, Cambridge le entregó una visa de emprendedores en el Reino Unido, documento que tienen solo cinco personas en la universidad bretona, siendo Jessica Ocampos la única latinoamericana y, según los datos que maneja, la única mujer.

Ingeniero civil en Biotecnología de la Universidad de Chile (2004), como directora y fundadora de Camnexus (plataforma que funciona oficialmente desde 2016, asociada al Centro de Igualdad Global de Cambridge), la doctora Ocampos asesora temas como políticas internacionales, apoyando el desarrollo económico basado en ciencia, tecnología e innovación.

Todo nació de un proyecto académico durante su doctorado, basado en el intercambio de conocimientos e investigaciones de estudiantes, entre la universidad y Latinoamérica. Un puente para que investigadores de ambos lados del mundo pudieran trabajar colaborativamente, levantar capacidades de investigación, mejorar el nivel de publicaciones y apoyar a que pudiesen participar en nuevas vías de financiamiento con programas internacionales. “El primer año (2015) nos fue super bien y levantamos como un millón de libras, algo así como 800 millones de pesos. Eso fue un trabajo de nosotros, que éramos tres personas. A partir de ese proyecto logramos identificar más actores y ampliar nuestra red, que hoy cuenta con un consorcio importante de investigadores, principalmente de Brasil, Europa, Inglaterra y Holanda y ahora último hemos estado metiendo un poco más a Chile”, explica la doctora Ocampos.

Pero además, durante su carrera la Dra. Ocampos ha logrado una amplia experiencia en administración y comercialización de resultados de I+D provenientes de la academia y la industria en varios países. También se desempeña como consultor asociado para el International Outreach Programme of Cambridge Enterprise, así como tutor y mentor de proyectos Etech en Cambridge Judge Business School, y de proyectos i-Teams en el Departamento de Ingeniería.

El nuevo rol de las universidades

Desde ese escenario, la Dra. Ocampos ha podido tener una vista privilegiada de la industria de la biotecnología mundial, destacando en primer lugar que se trata de un área muy amplia, multidisciplinaria, que abarca muchas industrias y aplicaciones. Así en Cambridge, por ejemplo, menciona que hay un “Hub” muy grande en Ciencias de la Vida, también un centro importante de desarrollo de nuevas drogas. “Lo que puedo ver acá es una fuente importante de desarrollos que van a ser probablemente licenciados o absorbidos por estas grandes empresas farmacéuticas o industrias”, comenta.

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Jessica Ocampos participó en la Conferencia Internacional de Biotecnología realizada en 2017 en Santiago, Chile.

Sin embargo, agrega, desde hace un tiempo la Universidad quiere tener un rol más activo respecto de la potencial comercialización de nuevas drogas, bioactivos, proteínas recombinantes, entre otros, “donde tenga una mayor participación no solo como la que provee el conocimiento, sino también en el escalamiento en un venture de una potencial empresa. Lo que hoy día está ocurriendo es una mirada de inversión más fuerte, que permita mantener el financiamiento a más largo plazo para este tipo de tecnologías, donde la universidad tenga mayor participación”.

En el aspecto de financiamiento, la doctora Ocampos considera que ese es un punto interesante que ya está ocurriendo. Ahora bien, en cuanto a las líneas de investigación, existen varias líneas que están siendo potenciadas por la industria biotecnológica mundial, como artículos médicos (medical devices), diagnóstico, medicina regenerativa y nanotecnología en sus distintas aplicaciones. Pero más allá de los temas, hay una situación que las engloba a todas, al menos en la Unión Europea: el cambio en las regulaciones para artículos médicos y diagnóstico.

“Creo que lo importante acá es considerar que el mercado o la industria está yendo cada vez más a lo que es la armonización, entonces los que quieran pensar en un desarrollo en un área de biotecnología deben considerar lo que está pasando en el mercado global, que está llegando a nuevos cambios regulatorios, con mayor exigencias y eso implica también mayor inversión, va a haber menos financiamientos pero van a ser más grandes”, señala y explica que, en otras palabras, va a entrar más dinero para disminuir el riesgo, lo que mejorará la calidad de los productos, “siendo finalmente el mayor beneficiado, el paciente”.

¿Y en Chile?

Desde su trabajo, la doctora Ocampos ha podido acceder a portafolios tecnológicos variados, de países como Turquía, Polonia y Brasil, entre otros. Desde esa perspectiva, para lograr un mayor desarrollo del mercado de la biotecnología en Chile destaca que lo importante es “enfocarse, pensar, primero que todo en una muy buena calidad científica”. Porque para la experta, la clave está en la validación de los datos clínicos, que la información que se obtiene sea de muy buena calidad, para que sean replicables y validados a nivel internacional.

Además, otro punto importante a su juicio es la importancia de la regulación, especialmente en un mercado global: “Si queremos transferir toda esa tecnología desarrollada en Chile, tiene que estar a un nivel comparable con lo que hay fuera. Equiparar la calidad con respecto a los lineamientos que se están solicitando en el extranjero”.

Para esto, hay varios puntos que se deben evaluar, explica. Por ejemplo, la ciencia que hay detrás, la validación, los datos. “Hay que estar muy claros respecto de la parte regulatoria: qué implica desarrollar ese producto y dónde quiero ingresarlo, cuál es el mercado, cuál es la ventaja competitiva que tengo respecto de los líderes en esto”, afirma.

Aclara que para lograr este desarrollo no solo hay que mirar a los mercados grandes, que son referentes de las buenas prácticas, sino también a nivel regional, para ver qué potencial hay si “hay una buena ciencia creada, un buen desarrollo hecho”.

En esa línea la doctora Jessica Ocampos, junto a un equipo de Cambridge liderado por el profesor Chris Lowe, está trabajando en un tipo de plataforma de biotecnología con foco en encontrar empresas en Latinoamérica, con un potencial de transferirse y que busquen apoyo internacional. “Busca apoyar a proyectos internacionales en lo que sería aceleración, validaciones técnicas, regulatorio, entre otros”, adelanta sobre este proyecto que comenzó oficialmente en marzo y que espera convertirse en un factor importante dentro de la industria.

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