¿Qué estás buscando?

El desafío de proteger el patrimonio ante desastres naturales

Daniela Díaz, arquitecta chilena quien cursa un doctorado en Matera, Italia, aboga por la creación de políticas públicas preventivas (y no reactivas) para la conservación de bienes patrimoniales y la gestión del riesgo ante desastres naturales en Chile y Latinoamérica. Hace cinco años que ha trabajado en distintos proyectos de cooperación internacional, entre Italia, México y nuestro país.

Chile pertenece al Circum-Pacífico o Anillo de Fuego del Pacífico, siendo uno de los territorios más sísmicos del planeta. Sólo desde 2005 ha habido seis terremotos sobre la magnitud 7,5° (Mw) a lo largo del territorio nacional. Pero, además, las amenazas naturales más comunes que podrían afectar su patrimonio cultural, incluyen otros eventos como tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones, marejadas y aluviones. Muchos de esos riesgos los comparte con sus vecinos latinoamericanos.

Daniela Diaz, arquitecta chilena quien cursa un doctorado en Matera, Italia.

Son esos riesgos para el patrimonio los que busca mitigar Daniela Díaz Fuentes por medio de la creación de un prototipo para la conservación preventiva de monumentos, específicamente de iglesias, basándose en métodos italianos, adaptados al ámbito chileno-latinoamericano. La arquitecta se encuentra desde el 2015 realizando su doctorado en la Universidad de la Basilicata, al sur de Italia (provincia de Matera), luego de completar una maestría en conservación y restauración de bienes culturales inmuebles en México. Anteriormente, en Chile, trabajó durante cuatro años en el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).

“Italia es de los países más sísmicos de Europa y por eso tienen muchas metodologías para entender los efectos de los terremotos: los han estudiado desde siempre”, explica Daniela, destacando que en esa península los sismos son muy superficiales y tienen un gran efecto de amplificación. “Cuando hay un terremoto el efecto es muy destructivo, porque hay demasiados factores que confluyen, desde la resonancia entre el modo de vibrar de los edificios y la vibración del suelo, hasta las modificaciones en los edificios que los vuelven más vulnerables”, agrega la arquitecta, oriunda de Santiago.

Daniela trabaja en torno al concepto de la “Carta del Rischio” que es el sistema de información territorial con mapas de riesgo del patrimonio cultural italiano. Ésta permite programar las intervenciones de mitigación y conservación preventiva de dichos bienes, tomando en cuenta tres factores: el valor de las obras; su vulnerabilidad; y la presencia o la probabilidad de peligros o acontecimientos dañinos.

“Lo más interesante que tiene como herramienta es que se ha convertido en una plataforma en la que interactúan diferentes instituciones públicas, por ejemplo el Instituto de Ingeniería y Vulcanología, los Carabineros (Carabinieri) y la Protección Civil. Todos tienen acceso de algún modo, en algún nivel a este sistema, entonces lo pueden ir actualizando. Además, es de fácil acceso”, explica Daniela.

Iglesia de San Vicente Ferrer, Juchitán-Oaxaca, México.

El objetivo de la doctorante es aplicar estas metodologías italianas al contexto andino, en países como Chile, Perú, Bolivia, Argentina y Ecuador. “La Cordillera de los Andes nos une culturalmente, pero también compartimos la vulnerabilidad ante las catástrofes, como terremotos y aluviones”, comenta. La arquitecta adelanta que, mediante el trabajo que han realizado con instituciones como la Embajada de Chile en Italia y el Instituto Ítalo Latino Americano de Roma, IILA, nuestro país podría posicionarse como coordinador de la región en la temática.

Daniela Díaz tuvo la oportunidad de implementar el modelo en México, tras los terremotos registrados en septiembre de 2017,  en Morelos, Estado de México y Oaxaca. Colaboró con un equipo de ingenieros italianos, que son sus tutores en la Universidad de la Basilicata, y con Pilar Baquedano, otra arquitecta chilena que se encontraba realizando su master en Matera. “La idea es que cada vez que se aplique la herramienta en un país, se vayan haciendo adaptaciones específicas a cada lugar y así se va enriqueciendo. Por ejemplo, ahora, fuimos a aplicar una ficha de evaluación para el patrimonio mexicano específico”, relata sobre el trabajo que significó analizar 60 iglesias.

El 7 septiembre de 2017, Daniela se encontraba en medio de una conferencia sobre estructuras en Italia, cuando ocurrió el primer terremoto de México. Originalmente, sus casos de estudio iban a ser solamente en Chile, las iglesias de Huara (Región de Tarapacá) y de Valparaíso, y las de Matera en Italia. “Pero tengo muchos conocidos y un enorme cariño por ese país. Además, me di cuenta de que era un desastre, había mucha buena voluntad pero falta de coordinación , sobre todo en el ámbito del patrimonio. No había protocolos establecidos para poder evaluar bien el daño, se hablaba de ‘daños graves o severos’, o ‘menos graves’ y, ¿eso qué significa? También estuve en Chile para el terremoto de 2010 y esa ambigüedad desde la institución pública es terrible”, relata.

Asimismo coordinó con la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete -donde cursó su máster en México- y con su actual universidad italiana, en primer lugar, para ir a impartir un curso de cómo se aplica la ficha de evaluación de daños, que se basa en entender cómo se ven afectadas las iglesias, para luego analizarlas sistemáticamente, antes de comenzar el trabajo en terreno .

Para Daniela, lo importante es que se generen planes de manejo y mitigación de riesgo de manera preventiva, “más que la academia por la academia, es llegar a bajarlos a políticas públicas… En el fondo, no ser tan reactivos y no esperar a que se nos caiga un monumento, sino que hacer todo un diagnóstico para poder saber cómo prevenir”, explica.

Ya abordaba el tema ‘rectivo versus preventivo’ en su tesis de magíster. “En Chile, las disposiciones legales sobre riesgo han sido detonadas por catástrofes naturales”, se lee. Sólo el primer ejemplo: el terremoto de Talca en 1928, derivó en la promulgación de la Ley sobre Construcciones Asísmicas en 1929. Dicho trabajo, titulado “Diseño de herramientas de evaluación del riesgo”, ganó el premio INAH a la mejor tesis de maestría en México y el premio “Haz tu tesis en Cultura” del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en Chile.

La Embajada de Chile en Italia, el Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID) de la U. de Chile, La Fondazione Sapienza, el Instituto Ítalo Latino Americano, IILA y la Università degli Studi della Basilicata, están organizando para octubre una mesa de trabajo en Roma sobre prevención de desastres y cuidado del patrimonio ante el riesgo sísmico. “Queremos traer a representantes de instituciones públicas chilenas y generar diálogos con la academia y de cooperación con instituciones italianas”, acota Daniela. En junio pasado, la embajada chilena y el IILA realizaron una actividad similar con representantes de Perú, Ecuador, Bolivia y Chile, en el marco del Programa de Cooperación Internacional ELARCH, de Erasmus Mundus, del que Daniela es becaria.