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En abril comienza a funcionar en Chile la supercarretera de datos

El jueves 19 de abril se abrirá un nuevo capítulo en la historia de la ciencia y la investigación astronómica en Chile, cuando comience a funcionar la mayor y más avanzada ruta de fibra óptica en el territorio. Más de 3 mil kilómetros que permitirán compartir y analizar sin restricciones los datos registrados a partir de la observación del universo.

Millones de datos son lo que produce cada día la observación del Universo. Un área de la ciencia que en Chile cuenta con un espacio privilegiado, gracias a las ventajas naturales de del país y sus cielos en la zona norte. ¿Cómo unir y sacar el máximo partido a ambos factores? Con una vía expedita para la transferencia de imágenes e información, para explotar el llamado Data Science o Big Data. Eso representa justamente la carretera óptica nacional, cuyo primer tramo de 800 kilómetros, entre La Serena y Santiago, comenzará a funcionar el 19 de abril.

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Chris Smith, director y jefe de la Misión del Observatorio AURA en Chile.

El primer paso para los más de 3.000 km. que tendrá la red, con una capacidad inicial de 10 Terabits por segundo y un potencial de crecimiento ilimitado. Una iniciativa que busca promover el desarrollo del tejido científico en astronomía, informática, física, matemática y diseño de nuestro país, con proyecciones a todas las áreas del conocimiento, y la consolidación de Chile como laboratorio natural.

Según explica Chris Smith, director y jefe de la Misión del Observatorio AURA en Chile, el funcionamiento de este primer tramo es crucial en dos aspectos fundamentales. Por una parte, es crítico para el funcionamiento del nuevo proyecto de AURA y NSF (National Science Foundation, Estados Unidos), el LSST (Gran Telescopio de Exploración Sinóptica), porque permite transportar los grandes volúmenes de datos que generará y distribuirlos a los científicos de Chile y el mundo.

Pero, además, da pie a un desarrollo fundamental para la ciencia en Chile. “Para no sólo participar, sino liderar, en el mundo de la investigación, se necesita conectividad. Para buscar información, mover datos, y colaborar en el desarrollo de ideas, teorías, y nuevos conocimientos”, afirma el Dr. Smith.

Paola Arellano, directora ejecutiva de REUNA complementó: “Las nuevas generaciones de estudiantes y profesionales chilenos requieren del desarrollo de habilidades propias del nuevo siglo y qué mejor modo de hacerlo que aprovechar el avance de las TIC, para fortalecer la colaboración en la comunidad académica-científica y potenciar a las distintas industrias que ya encaran el desafío del Big Data”.

Un salto hacia adelante

Paola Arellano

Paola Arellano, directora ejecutiva de REUNA.

El Dr. Chris Smith acota que esta nueva red de alta velocidad provee también una plataforma de colaboración y desarrollo: “Representa la oportunidad de explorar nuevas ideas y desarrollar herramientas innovadoras, que puedan ser útiles no solo para la astronomía, sino en todo tipo de exploración de datos. Además, facilita la colaboración remota al hacerla más fluida, ya sea por videoconferencia, o para trabajar juntos en grandes proyectos de datos en el futuro”.

En este punto Paola Arellano concuerda y agrega que estas infraestructuras digitales tienen además un efecto catalizador, “similar a cuando son construidos caminos o autopistas hacia pequeños pueblos, estos empiezan a crecer, mejora el acceso a los servicios, etcétera. Lo mismo sucede aquí, si las universidades y centros regionales cuentan con una excelente red troncal, naturalmente van a buscar mejor sus condiciones de conectividad internas, para sacar ventajas y dar saltos avanzando en los procesos de digitalización de ámbitos como la docencia, investigación, vinculación e incluso y sobretodo la internacionalización de las instituciones”.

En los meses próximos, se inaugurará el tramo Santiago-Concepción-Temuco, sumando otros 700 kilómetros. Si bien este primer tramo de luz óptica será la ruta digital del LSST (que empezaría a funcionar en 2022), la combinación de estas herramientas permitirá que la data generada al escanear la totalidad del cielo visible cada cuatro noches, que se estima del orden de 30 terabytes de información en cada jornada de observación, se movilice sin barreras cruzando las fronteras de continentes y océanos.

“Debemos y vamos a seguir trabajando para extender esta red de Arica a Magallanes, y para ello estamos convencidos que la alianza entre los privados, la academia y el gobierno es el camino necesario para avanzar y, por lo tanto, seguiremos trabajando para sumar los recursos, apoyos y actores, que hagan posible romper las brechas tecnológicas y sumar a todos a la revolución digital”, concluyó la directora ejecutiva de REUNA.