Felipe Pinto d’Aguiar: “Me atrae la idea de la obra en progreso y la reinvención”

Según el Sydney Morning Herald, la música del compositor chileno Felipe Pinto D’Aguiar, es poseedora de “fuerza emocional e intensidad”. Con un camino que ha desarrollado en varios países, se ha posicionado como uno de los artistas más interesantes de la escena nacional. Conversamos con él sobre su inspiración, la influencia de sus viajes, y el desarrollo de la música en Chile.

Como compositor, Felipe Pinto D’Aguiar (34) ha logrado una nutrida carrera de cerca de 10 años,participando en festivales, grabaciones, seminarios y concursos de composición en Estados Unidos, Francia, Australia, Italia, Austria, Inglaterra, Taiwan, Hong Kong, China, Bolivia  y Chile. Sin embargo, como en toda buena historia, su camino para decidirse por la música no fue fácil. “De alguna manera, ya en enseñanza media, sospechaba que seguiría una carrera artística, aunque por algún tiempo —influenciado por mi contexto— me resistí a la idea”, recuerda el Doctor en Artes Musicales de Boston University y Máster en la Universidad de Melbourne.

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Felipe Pinto D’Aguiar se ha desarrollado en varios países posicionándose como uno de los artistas más interesantes de la escena nacional.

Una vez que logró convencerse de que a través de la música podía relacionarse con otras áreas de su interés, además de servir como medio para expresarse, el paso siguiente fue superar la presión familiar. Luego de un año estudiando Comunicaciones, explica Pinto D’Aguiar, por medio de un amigo, llegó a ser guitarrista y co-compositor en el montaje de una obra de teatro… entonces todo quedó claro.

“Fue así, una suerte de asumir un destino, que al principio fue desafiante y que rápidamente, acogí con mucho entusiasmo y con un sentimiento de responsabilidad. A eso siguió la elección de una escuela, que tampoco fue fácil porque yo no encajaba en los moldes disponibles. Finalmente, me fui armando —por aquí y por allá—, una especie de currículum personal ya que estudiaba en un lugar, pero paralelamente establecía vínculos con profesores y alumnos de distintas universidades, transitando al final por cuatro instituciones de educación superior entre el pre grado y el doctorado”, señala.

Una elección que lo ha llevado a ser destacado como “uno de los nombres chilenos más potentes nacidos entre los ’70 y ‘80”, según el Diario El Mercurio. Esto porque durante su carrera ha colaborado con destacados intérpretes como la Orquesta de Cámara de Chile, La Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción, el Ensamble Contemporáneo dirigido por Aliocha Solovera, el Consort Guitarrístico de Chile, Sound Icon Ensemble,  Arcko Symphonic Ensemble, Ensamble Factura y el Jack Quartet, entre otros.

Un trabajo que a la hora de la inspiración, incorpora elementos de las artes visuales, la literatura, el cine, lo cotidiano y la naturaleza. “Creo que mi obra siempre va cambiando. Tal vez una constante sea el hecho de no seguir modas y de inspirarme en elementos supuestamente extra musicales como las artes visuales o la literatura. Tengo una cierta vocación por interesarme en lo que se supone que no vale, llevando un poco la contra”, afirma Felipe Pinto D’Aguiar y agrega que siente una fascinación por “los acontecimientos microscópicos, casi imperceptibles, como ese aerolito que ves y cuando le dices a alguien que lo mire, ya pasó”.

Chile, diversidad y sonidos

Si bien su estilo de composición se enmarca dentro de la música clásica contemporánea, comenta que siempre busca agregar elementos del jazz o del folclor, además de elementos de la cultura popular. “Me atrae la idea de la obra en progreso y la reinvención. No creo en las prohibiciones ni en los rigores estéticos que no sean decisiones personales. Me gusta el tránsito; quizá tiene que ver con la experiencia de vida”, afirma.

En ese tránsito, su experiencia vivida fuera de Chile ha sido fundamental, explica. Esa capacidad de explorar nuevos territorios, pero de manera inclusiva, pero siempre conservando una esencia chilena.

“Escuchar la música para mi es lo más importante, entonces me di cuenta de que era más factible continuar perfeccionándose en el extranjero ya que había más oportunidades de interpretación”, comenta respecto de su decisión de perfeccionarse en el extranjero, en una época en que el escenario en Chile era distinto al actual, especifica.

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Felipe es Doctor en Artes Musicales de Boston University y Máster en la Universidad de Melbourne.

“Más allá de los programas de estudio y de las instituciones, la especialización en el extranjero me aportó experiencias de vida. He tenido la suerte de aprender de maestros muy valiosos y de intérpretes de gran talento, pero vivir en ciudades cosmopolitas me ha permitido conocer a personas de todo el mundo y eso es lo más profundo”, destaca y agrega que para él cada encuentro con otra cultura, ha sido un regalo. “Definitivamente creo en el valor de la diversidad y si tenemos en cuenta que el planeta Tierra en su totalidad representa un 3×10-58 % del universo observable, no tiene sentido guiarse por divisiones y desconfianzas”, reflexiona.

Si bien no se considera una persona que crea en nacionalismos, pasaportes ni en fronteras, sí hay elementos locales, pequeñas idiosincrasias que marcan su quehacer. En ese sentido, su relación con Chile está presente en su obra, pero más como un paisaje que como un país: “Varios de los nombres de mis obras, vienen de expresiones cotidianas del lenguaje chileno, me interesan esos dichos que comprimen más de un significado en una misma frase y su traducción a lo sonoro (…) Esos elementos, son difíciles de analizar o sistematizar, pero creo que mi obra tiene rasgos locales y regionales en la medida en que otras personas la reconocen como propia”.

En este cruce de influencias y de paisajes, Felipe Pinto D’Aguiar ha podido constatar el desarrollo que ha tenido la escena musical chilena, constatable a su juicio en la cantidad de creadores que hay en la actualidad, el nivel de los intérpretes, el surgimiento de nuevas escuelas de música, ensambles y festivales. “Creo que Chile está bien posicionado a nivel local junto a Brasil y Argentina. Si lo comparas con China, por ejemplo, está mucho más inserto en el circuito internacional, pero de todos modos, nos falta mucho y estamos un poco atrás con respecto al desarrollo de las artes visuales y el cine”, afirma.

Un camino en el que él mismo ha generado grandes avances, con una carrera internacional que sigue creciendo, en una búsqueda que tiene mucho de personal. “Me inspira la posibilidad de mostrar una radiografía muy personal y que otros se identifiquen”, aclara… porque finalmente, concluye su música “se trata de romper barreras, o dicho en positivo, de abrir puertas; así como una célula tiene que suavizar sus fronteras para reproducirse, el arte suspende la visión individual para unirnos a otros (…) y creo que eso, ofrece una experiencia profunda de humanidad”.

 

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