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Inés Moretti: Cómo hacer ciencia y formar familia sin caer en el intento

Esta química farmacéutica estudió en la U. de Chile e hizo carrera en Estados Unidos, donde formó una empresa líder en el desarrollo de reactivos para pruebas rápidas de diagnóstico…mientras criaba tres hijos.

Nació en Pérgamo, en el norte de Italia, pero se considera tan chilena como cualquiera. Debido al trabajo de su padre –ingeniero en molinos- llegó a nuestro país a los 5 años de edad y pasó su infancia en Quilpué, Talagante, Osorno e Illapel. En ese entorno, descubrió su vocación científica.

Ines Moretti

Inés es Presidenta de Pyxis Laboratories, una empresa de biotecnología que fundó con su marido chileno en California, EE.UU.

“Desde pequeña me gustó saber cómo funcionaban las cosas. Cuando me regalaban una muñeca ¡yo la desarmaba para ver por dónde decía mamá o porqué movía los ojos! Por supuesto que nunca podía volver a armarla”, dice Inés Moretti, que hoy en día es presidenta de Pyxis Laboratories, una empresa de biotecnología que fundó con su marido chileno en California, EE.UU.

Fue en la secundaria, en el Colegio Santa Teresa de Jesús de Illapel, donde ella tuvo su primer encuentro con la química. Un desastre, dice, “porque no entendía absolutamente nada”. Pero como sus padres siempre la apoyaron, contrataron a la dueña de una farmacia para que le hiciera clases particulares. Y gracias a esta maestra todo cambió. “Era fabulosa. La manera como me explicó fue tan fácil de entender. Ella fue capaz de hacerme ver lo bonito y fácil que era la química una vez que uno entiende”, recuerda.

En 1968 dio la recién creada Prueba de Aptitud Académica y entró sin dudar a Química y Farmacia en la U. de Chile. “Nunca me quise meter a Medicina, primero porque no quería tener la responsabilidad sobre la vida de otra persona, y segundo porque yo quería hacer ciencia”, explica. “Leí un libro como a los 15 años, que se llamaba Los Cazadores de Microbios –con la historia de Pasteur, Koch y los pioneros de la microbiología- y desde entonces quise dedicarme a eso”, añade.

Su paso por la universidad fue el primer gran obstáculo en vencer. “Era muy fregado. Empezamos noventa y terminamos menos de la mitad”, cuenta esta científica desde su oficina en Grass Valley, cerca de Sacramento, la capital del estado de California. Inés hizo su tesis en microbiología, con un proyecto sobre langostinos que desarrolló para el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). Y luego vino el segundo desafío: irse a Estados Unidos con su esposo, el bioquímico Francisco Rojas, que había recibido una oferta para hacer un posdoctorado en Augusta, Georgia. Allá, Inés inició su carrera académica como asistente de investigación en el Georgia Medical College y tuvo a su primer hijo. Era el comienzo del tercer desafío: conciliar trabajo y familia.

“No teníamos dinero para nada. Tenía que dejar a mi guagua en sala-cuna pero si se enfermaba no podía trabajar”, confiesa. Luego vendrían dos hijos más.

Al tiempo se mudaron a Texas, donde su marido hizo otro posdoctorado en el afamado Baylor College of Medicine y ella obtuvo un puesto como investigadora en la misma institución. “Siempre mi objetivo era la investigación, trabajar en laboratorio. No quería dedicarme a lo académico-administrativo”, enfatiza.

familia

Inés Moretti junto a su familia.

Lo que vino después fue una afortunada sucesión de trabajos y estudios de postítulo que le permitieron adentrarse en bioquímica y biología molecular, en las universidades de Texas y de California, Irvine (UC Irvine), al sur de Los Ángeles. En esta última casa de estudios llegó a ser directora del Laboratorio de Bioquímica del Centro de Investigación Química Hitachi, donde trabajó identificando y clonando antígenos y marcadores para detectar infertilidad en varones y mujeres. En ese entonces estaban desarrollándose pruebas rápidas de diagnóstico, similares a las que se usan para determinar o descartar embarazo en forma doméstica. En la búsqueda de nuevas aplicaciones, Inés se dio cuenta de que los reactivos necesarios –elaborados por un único proveedor- no eran suficientemente buenos ni confiables. “Ahí fue cuando dije yo puedo hacer estos reactivos mejor”. Y esa fue la nueva ventana profesional que se abrió para ella y su marido.

Era 1998 cuando el matrimonio Rojas Moretti fundó Pyxis Laboratories Inc, una empresa dedicada a diseñar y producir reactivos químicos y biológicos para la industria de kits de diagnóstico, entre ellos los de prueba rápida de detección de diversas sustancias, como cocaína, opiatos, benzodiazepinas o  antidepresivos.

“Si llega alguien inconsciente a un hospital, hay que saber si se debe a una sobredosis de alguna droga de abuso o por un medicamento. Con estas pruebas rápidas, bastan dos gotas de orina y en cinco minutos se puede saber si está bajo los efectos de alguna sustancia”, explica esta emprendedora.

Estos sistemas de detección rápida son ampliamente utilizados en Estados Unidos en las empresas, controles policiales e incluso instituciones de rehabilitación que necesitan monitorear si un paciente está cumpliendo o no con la abstinencia a alguna droga.

La empresa de los Rojas Moretti es uno de los tres proveedores de este tipo de insumos para los fabricantes de pruebas de diagnóstico y factura US $1,3 millones al año.

“Nuestros principales mercados son Estados Unidos, Europa y Asia. Esperamos trabajar en Latinoamérica una vez que se incorporen en el mercado empresas manufacturadoras de este tipo de pruebas”, plantean los fundadores de Pyxis Labs.

De hecho, la compañía trató de explorar negocios conjuntos con empresas chilenas de biotecnología pero no han podido avanzar, en parte por trabas burocráticas. “Un problema muy grande que hay en Chile son los bancos. Las empresas extranjeras no pueden abrir cuentas, tampoco los chilenos que vivimos afuera. Es muy difícil hacer negocios con Chile en ese sentido. No sé cómo lo hace otra gente”, se queja Inés Moretti.

“A pesar del problema creciente de abuso de drogas en todo el mundo, no parece haber todavía mucho interés en el uso rutinario de estos ensayos en América Latina”, concluye la químico.