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Joaquín Contreras, Director Ejecutivo de revista Héurēka: “Queremos convertirnos en el canal de comunicación de ciencia más importante del país”

En poco más de dos años, y con siete números de la revista y cientos de artículos en su web, este biotecnólogo y divulgador científico ha levantado una agencia de comunicaciones científico-tecnológica, a punta de buscar “por aquí y por allá”. Acá, su visión de lo que es construir comunidad y cultura científicas.

En septiembre de 2015 la revista Nature publicó en su portada “Interdisciplinarity: Why scientists must work together to save the world” (Interdisciplinariedad: Por qué los científicos deben trabajar juntos para salvar el mundo). Joaquín Contreras –biólogo, biotecnólogo, divulgador científico, filósofo y emprendedor- sintió que ese artículo que mostraba a los investigadores de distintas disciplinas como superhéroes trabajando juntos para enfrentar los grandes problemas de la humanidad, era un “espaldarazo” para el proyecto que estaba a punto de lanzar: la revista Héurēka.

“Temas como el calentamiento global no puedes abordarlo de una sola disciplina, sino que para tener soluciones integrales y reales que beneficien a la humanidad, hay que tener miradas múltiples, integrales, holísticas”, reflexiona Joaquín Contreras, Director Ejecutivo de Héurēka.

Equipo

Equipo Revista Héurēka.

Gracias a un diagnóstico que había realizado con su equipo, se dio cuenta de que los científicos, justamente, carecían de esos espacios de comunicación transversal. “Los investigadores tienen formas de comunicarse: papers y congresos, medios exclusivos que no fomentan la interdisciplinariedad ni la generación de comunidad científica”, explica. De ahí nace la idea de levantar un medio de comunicación para todos los investigadores.

Luego de lanzar el primer número en la primavera de 2015, se dieron cuenta de que por el tratamiento amigable de sus artículos, la revista empezó a permear fuera de la comunidad científica. “Comenzamos a hacernos cargo de otro problema que es el de cultura científica, a tener un rol de divulgación entendida de la forma tradicional: llevar la ciencia hacia el resto de la sociedad, de la ciudadanía”, detalla sobre la revista que también fundaron el ingeniero civil Miguel Ángel Cornejo y la doctora en ciencias biomédicas, Lucía Núñez.

Ya llevan siete números. Para ser fieles al motivo de la creación de la revista, cada uno aborda una temática desde diferentes disciplinas: medio ambiente, ciencia extrema, agua, contaminación, innovación y salud. Héurēka también ha evolucionado. “Con el correr del tiempo empezamos a quitarle preponderancia a la revista impresa y digital para empezar a robustecer mucho más la propuesta web, dado que hoy en día la tendencia es la digitalización de los contenidos. Así comenzamos a transformarnos lentamente en una agencia de comunicaciones con orientación científico técnica, abocada a la administración de portales y sitios web, o a apoyar las comunicaciones de instituciones”, detalla.

Contreras tiene grandes planes para Héurēka. “Queremos convertirnos en el canal de comunicación de ciencia más importante del país”, sentencia. Y, con ese propósito, empezó a realizar una serie de “articulaciones”, gracias a las cuales cuentan con el respaldo de instituciones clave en el ámbito de la ciencia nacional, como Corfo, Conicyt, Redes Chilenas, la Iniciativa Científica Milenio y de ChileGlobal de Imagen de Chile. “Nuestra intención siempre fue generar comunidad dentro de los investigadores chilenos de distintas disciplinas. ChileGlobal tiene un rol con su red de talentos internacional. Nosotros recibimos visitas de más de 80 países y de ahí que era importante poder trabajar con ChileGlobal”, comenta.

Otro “paso súper potente” fue generar alianzas con medios de comunicación, como El Mostrador y el Desconcierto. “Nos ayuda a posicionarnos como referentes en la comunicación de la ciencia y a tener una llegada a una audiencia más amplia que la comunidad científica”, reflexiona.

Portadas

Portadas Revista Héurēka.

En Héurēka también buscan realizar periodismo científico con una mirada crítica. “Hay una falencia de la manera en que se ve la divulgación. En general se entiende como transformar los contenidos casi en cosas consumibles por niños. La ciencia es una forma de pensar, de generar conocimiento, de hacerse preguntas. Hace falta una mirada más crítica”, detalla.

Entonces Contreras recuerda el ‘modelo del déficit’, popular en los ‘80s en Estados Unidos y Europa. Se trataba de un modelo unidireccional “con la figura medio divina del investigador que entrega contenidos a la ciudadanía”, explica. “Ese modelo está obsoleto, la divulgación tiene que ser comprendida con una mirada mucho más participativa entre distintos actores”, acota.

“La figura de aquel que es el conocedor va cambiando. El investigador puede ser un experto en microbiología o astronomía, pero al momento que se pone a conversar con alguien que sabe mucho de física o química cuántica, probablemente ahí se invierten los papeles y se transforma en audiencia. Se trata de un espacio más de humildad donde pueden aprender mutuamente”, comenta. Y añade: “Es parte de lo que proponemos: incorporamos al investigador como parte de la audiencia y sentimos que así podemos contribuir a generar comunidad científica y a aumentar la cultura científica del país”.

Una prueba de la relevancia de la multidisciplinareidad para Contreras es que está finalizando un diplomado en Pensamiento Contemporáneo: teoría de la sociedad, pensamiento político y filosofía. “Me importaba desarrollarme formalmente en humanidades, compartir con gente que es súper distinta y explorar esa veta en mí”, explica. Sobre su mundo de origen –la ciencia- y el que actualmente estudia, dice que comparten una “pasión y una dedicación que son admirables”. Además, “ambos se mantienen en mundos que son burbujas. Los humanistas escuchan poco a los científicos y viceversa”, agrega.

Contreras confiesa que no ha sido fácil tener un medio de comunicación y, más aún, “en un área que todavía genera poco interés”. “Lamentablemente vivimos en un país que tiene un modelo muy competitivo, neoliberal. Entonces si uno no vende, es difícil permanecer. Ha sido complicado, esa es la verdad. Pero también está el desafío, uno no todo puede tener todo en bandeja. Lo interesante y lo más bonito ha sido el enfrentarse con un desafío, que uno tenga que cranéarsela, a buscar por aquí y por allá para poder sostener estas cosas y que los objetivos se cumplan”, concluye.