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José Etcheverry: “Vivo fuera de Chile, pero tengo un compromiso social con nuestro país”

Este académico de la Universidad de York en Canadá dejó hace 25 años Chile para convertirse en un experto mundial en políticas medioambientales. Devoto de la energía solar, piensa que su vida, la de los ariqueños y la de los habitantes de Ontario pueden moverse a puro fotón.

En 1989 José Etcheverry dejó Chile. Cursó geografía y estudios medioambientales en las universidades de York y de Toronto, en Canadá, para convertirse en un analista de políticas de cambio climático, cuando “sustentabilidad” era una palabra aún en pañales.

Este chileno ha trabajado para el Foro Mundial del Medio Ambiente en Estados Unidos y para la Fundación David Suzuki en Canadá, institución que busca conservar el medioambiente sustentablemente.

Jose Etcheverry-ChileGlobal

José Etcheverry es experto mundial en políticas medioambientales.

Ahora es académico en el “lugar más espectacular en el planeta Tierra”, en la Facultad de Estudios Medioambientales de la Universidad de York (en Toronto, provincia de Ontario), donde además es director de la Iniciativa de Energía Sustentable. “Todo lo que quieras investigar con respecto al medio ambiente y sustentabilidad, lo puedes estudiar acá. ¡Es un lugar magnífico para capacitarse! Me pagan por hacer lo que me gusta. Si me ganara la lotería, la única diferencia es que me contrataría un ayudante, no renunciaría”, dice entusiasmado.

Y pese a que dejó hace muchos años nuestro país, se las ha arreglado para hacer proyectos conjuntos. “Vivo fuera de Chile, pero tengo un compromiso social con nuestro país, sigo conectado. Mi trabajo es hacerles el futuro más fácil a los jóvenes. Lo que yo he aprendido lo entrego en bandeja de plata para que aprendan rápido y puedan cambiar el mundo también rápido. Por eso, siempre le echo porras a la gente joven. Soy simplemente un facilitador”, afirma.

De ahí que entre sus muchos proyectos, Etcheverry tiene uno con la Universidad de Tarapacá de Arica (UTA). “Le tengo mucho cariño a Arica, a la zona. He ido unas tres o cuatros veces y me han tratado muy bien los académicos, estudiantes y políticos”, comenta. Añade que todos los años trae estudiantes a trabajar con él y que también ha realizado cursos para autoridades académicas y profesionales ariqueños. Todo esto, porque Etcheverry tiene un sueño para la capital de la XV Región: replicar la experiencia de El Hierro, una de las siete islas principales de Las Canarias (con cerca de 11 mil habitantes), en España.

Desde junio de este año, esta localidad genera gran parte de su energía eléctrica limpiamente gracias a una central hidroeólica. El especialista en estudios medioambientales piensa que Arica puede seguir los pasos de El Hierro generando energía solar.

“Ya tenemos un acuerdo firmado. La idea es q los estudiantes puedan venir a trabajar con nosotros y después irse al Instituto Tecnológico de Canarias (con activa participación en el proyecto de El Hierro)”, dice. Enviaron a los dos primeros estudiantes y la experiencia fue un éxito.

Otro de sus proyectos tiene que ver con autos eléctricos. Una de sus grandes pasiones. Aunque es crítico en advertir que “solamente son una solución si su energía proviene de una fuente limpia. Si se trata de energía nuclear o carbón, estamos simplemente cambiando de contaminación”, acota.

El especialista tiene un proyecto con la Universidad de York, el sector privado y “socios caperuzos” en desarrollar un sistema fotovoltaico (energía solar) para cargar autos eléctricos compartidos, que tanto los funcionarios como los estudiantes de su universidad pueden utilizar tras realizar una reserva. “Un estudiante de maestría está trabajando con una compañía canadiense para construir su propia estación de carga solar para autos eléctricos, que después se puede vender en cualquier parte del planeta. Todos los elementos que estamos ocupando son construidos y manufacturados aquí en Ontario. Entonces cuando el ministro de transporte venga a cortar la cinta, va a decir: ‘Esto le da trabajo a la gente de Ontario’”, explica.

Y añade: “Es una solución completa, protege medio ambiente, genera empleo, implica la creación de un producto y una estrategia innovadores, posee aspectos de equidad y tiene detrás una historia bonita”. Esto último, porque Mustafa, el joven ingeniero que está llevando a cabo la iniciativa, es de Afganistán y es el primer miembro de su familia en ir a la universidad.

Este es el auto eléctrico que tiene José Etcheverry.

Así como éste, el especialista tiene una serie de interesantes proyectos. Incluso en su vida personal porque dice que su segundo apellido no es Gatica, “practico lo que predico”, acota. Uno de sus objetivos es reducir el impacto que él y su familia (su esposa y tres hijos) generan en nuestro planeta. Viven en una casa que queda cerca de los colegios de los niños y del trabajo de su esposa, además de estar bien conectada al servicio de transporte público para que Etcheverry vaya hasta la universidad. Con los primeros ahorros, partieron realizando una perfecta aislación térmica de la propiedad.

Luego, vino un sistema fotovoltaico de 7kW que el especialista instaló con sus propias manos para generar electricidad. Y las transformaciones continuaron: sacaron el aire acondicionado e instalaron ventanas en lugares estratégicos, usan solamente ampolletas LED y todos los productos eléctricos son ultra-eficientes.

Por supuesto, el transporte oficial son las bicicletas y como generaban más electricidad de la que consumían y los ahorros habían crecido, compraron un auto eléctrico. “Nosotros andamos a fotones”, dice entre risas.