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Mirtha Uribe: “En Chile la investigación está más que nada en las universidades, no mucho en las industrias”

Esta microbióloga viñamarina ha hecho toda su carrera en Estados Unidos, trabajando en una compañía suiza de alcance global dedicada a la biotecnología, farmacéutica y química industrial. Reconoce que -pese a tratarse de una sociedad desarrollada- ésta sigue dominada por los hombres, y que las mujeres deben aprender a abrirse paso.

“Me encanta la biología, la amo. Y como no tengo estómago para la medicina ni la odontología porque me desmayo con los pinchazos, me fui a biología marina porque era algo bonito. A los 18 años uno no sabe mucho lo que quiere, pero el mar me inspira respeto y era algo que quería conocer”, comenta la científica Mirtha Uribe. Ella recuerda haberse enamorado del Norte Chico durante su gira de estudios del Saint Margaret School, en su natal Viña del Mar. Por eso apenas egresó del colegio no dudó en irse a la sede Coquimbo de la Universidad Católica del Norte (UCN).

“Aprendí mucho. Tuve ramos de microbiología y me gustaron pese a que eran difíciles, algo que no se me habría ocurrido cuando era más joven porque no era muy buena estudiante. Los pasé sin problemas”, añade.

Su familia se había mudado a Estados Unidos, así que apenas se tituló se fue a vivir con su madre a Atlanta, a unos 360 km de la costa. ¡Poco campo laboral para una bióloga marina! Entonces decidió seguir estudiando e hizo un magíster en microbiología en la Universidad Estatal de Georgia. “No quise hacer un Ph.D. porque la edad ya se me estaba pasando y quería empezar a trabajar”, cuenta. Su primer empleo fue en una empresa química que probaba la eficacia de distintos compuestos para controlar microbios dañinos, básicamente para agua de piscinas.

En 2011 la firma fue absorbida por Lonza, una compañía suiza de alcance global dedicada a la biotecnología, farmacéutica y química industrial. Fue así como el abanico de oportunidades de trabajo para Mirtha se expandió. Ahora también analiza la presencia de microorganismos en aguas industriales y comerciales, y en sistemas de enfriamiento que usan agua recirculante.

Pero la vida siempre se encarga de unir los puntos que parecían ya desconectados. Su pasado de bióloga marina le ha sido muy útil. “¡Cómo son las cosas! Hay un problema con las torres de enfriamiento (que se emplean para bajar la temperatura del agua de refrigeración de instalaciones industriales). Algunas veces, sus cauces de salida de agua hacia el mar empiezan a colonizarse con choritos y como estos pueden ser resistentes a distintos tratamientos, se plantea el desafío de cómo controlarlos, cómo sacarlos. Para eso hay que tomar en cuenta su ciclo de vida y qué compuestos podemos usar que no sean tóxicos para el ambiente”, explica.

Esta microbióloga chilena trabaja en su laboratorio en Atlanta junto a siete químicos. Su labor es diseñar estudios, elaborar protocolos, redactar informes y entregar los resultados y sus conclusiones científicas a las áreas de comercio y marketing de la compañía, que luego ven la factibilidad de desarrollar el producto.

Mirtha sigue vinculada emocionalmente con nuestro país. Viene todos los años con su hijo y su marido, pero asume que posee escasos vínculos profesionales. “Creo que en Chile la investigación está más que nada en las universidades, no mucho en las industrias. Cuando salí de Biología Marina dije voy a tener que trabajar como ingeniera en acuicultura en los criaderos. Quería trabajar en algo como tratamiento de aguas, pero no veía que hubiese mucha investigación en Chile. En Estados Unidos sí: se desarrollan productos o incluso metodologías de investigación en conexión con universidades”.

La científica reconoce que el camino al éxito de las mujeres sigue siendo más complicado, aún en Estados Unidos. “A veces se ve que todavía es un mundo de hombres. En mi carrera he visto distintas realidades, distintos jefes, pero igual una mujer tiene que ser muy fuerte y muy poco emotiva en lo profesional para poder llegar más alto. Una tiene que ser bien práctica”, opina y agrega que “las personas que están más arriba, los gerentes o jefes de área casi siempre son hombres.  Y es difícil a veces (…) Entonces todavía hay que avanzar un poco en eso”, concluye la microbióloga.