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Recubriendo el futuro de la fruticultura nacional

A principios de julio se dio a conocer el equipo ganador del  Ají Challenge: Shel-Life, cobertura comestible que permite que frutas como manzanas, ciruelas, kiwis, uvas y tunas, tengan una mayor vida útil, punto especialmente relevante cuando éstas deben viajar enormes distancias para llegar a los exigentes mercados de Estados Unidos, Europa y Asia. Un punto no menor considerndo que el rubro frutícola es la tercera industria de mayor relevancia en nuestro país.

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Shel-Life es una cobertura comestible, la cual permite que las frutas tengan una mayor vida útil.

Un día, el bioquímico Francisco Javier Palma (33 años), doctorado en ciencias de la ingeniería de la UC, conversaba con un amigo agrónomo que trabaja en fruticultura, quien le dijo: “Tú que estudias tanto, debieses buscar la solución a un problema que aún tenemos en mi área. Como las frutas chilenas que se exportan viajan miles de kilómetros hasta Estados Unidos, Europa o Asia, debieses crear un sistema que ayude a conservarlas por más tiempo”. “Ese fue el puntapié inicial para toda esta travesía”, comenta Palma, quien se asoció con su compañero de doctorado, el ingeniero bioquímico Rodrigo Vergara, para fundar la empresa Poly-Natural.

Tras casi dos años de trabajo, los investigadores crearon Shel-Life, una cobertura comestible en base a productos de la propia fruta que extiende la vida útil de frutas y flores. Este producto se rocía fácilmente sobre los productos una vez cosechados -incluyendo manzanas y uvas de mesas, dos de las frutas más exportadas por nuestro país (somos líderes a nivel mundial)-, por lo que este emprendedor afirma que se trata de una “segunda piel”. Shel-Life ganó el la tercera generación del concurso de emprendimiento Ají Challenge, cuya final se disputó en Encuentros ChileGlobal 2015, la conferencia que tuvo lugar en Róterdam (Países Bajos) en julio y contó con apoyo de la red de talentos en el exterior de Imagen de Chile.

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El rubro frutícola es la tercera industria de mayor relevancia en Chile.

“La experiencia fue muy grata, ‘muy tiradora para arriba’ con nuestro emprendimiento. Llegó en un momento bastante oportuno, donde a veces la fuerzas flaquean y este tipo de incentivos te hacen ver las cosas más positivamente. Estoy muy contento con Encuentros ChileGlobal y con los chiquillos del Ají Challenge”, cuenta Palma, quien cursó su pregrado en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia. El bioquímico asegura que su intención siempre fue dedicarse a la innovación: “Entré a hacer el doctorado en ingeniería porque quería trabajar en temas aplicados. En el área de bioquímica esto es mucho más complejo, sobre todo en Chile. Me considero una persona innovadora, siempre estoy buscando nuevas formas de hacer las cosas”.

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Francisco Palma, creador de Shel-Life.

Recubrimientos de frutas como Shel-Life ya existen en el mercado. En este caso, la innovación de Poly-Natural son los principios activos que emplean, “que le dan particularidades que no tienen otros productos. La mayoría de los recubrimientos provienen de la mezcla de ceras y polietilenos. En cambio, nuestro producto está hecho en base a polímeros adicionados de extractos naturales”, agrega. Y como estos extractos pueden obtenerse de diversas frutas, además utiliza desechos de algunas industrias alimenticias, como las de jugos.

Principalmente, la función de Shel-Life es reducir la pérdida de gases que participan en el proceso de deterioro de las frutas (CO2, O2 y etileno), y que permiten que los compuestos aromáticos se mantengan dentro de la fruta. Por eso, este producto también mejoraría el aspecto visual y de sabor de las frutas, según lo que él mismo ha logrado constatar en sus pruebas a pequeña escala. Sin embargo, sabe que parte de los recursos que requiere para sacar Shel-Life al mercado, también deben considerar análisis que lo validen sobre este punto, además de realizar pruebas de campo a mayor escala y que simulen lo más cercano a la realidad las condiciones de viaje en una exportación.

Por eso, una de las tareas fundamentales de Poly-Natural es postular a fondos gubernamentales y conseguir recursos para pasar a una segunda etapa. “Es necesario codearnos con inversionistas y conocer cómo es el ambiente. Ají Challenge nos va a ayudar en este punto”, dice el emprendedor. Esto, porque uno de los premios de este concurso de innovación es ir en marzo a Boston (Estados Unidos), al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Ají Challenge, además de contar con el apoyo de Encuentros ChileGlobal, está respaldado por el Sloan School of Management del MIT y la Universidad Adolfo Ibáñez.

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Premiación Poly- Natural en Encuentros
ChileGlobal 2015.

Un punto a favor en el tema de la exportación de Shel-Life podría ser que los principios activos están dentro del Código Alimentario – un programa mixto de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)- que fija las normas de seguridad alimentaria de referencia para el comercio internacional de productos alimenticios y al cual la Comunidad Europea decidió adherirse.

Otro elemento positivo es el trabajo que están realizando asociadamente con Venavi, empresa que ya tiene experiencia en comercialización: tienen a la venta Biortig, fertilizante aprobado por el SAG para la agricultura orgánica.

Para más información: www.polynatural.cl