¿Qué estás buscando?

Retorno a Chile: ¿Cuál es el escenario actual?

A diez años de la creación de Becas Chile, el aumento de profesionales con magíster y doctorado ha hecho que quienes regresan al país se encuentren con un mercado laboral más competitivo. El panorama puede causar incertidumbre, pero ¿qué se puede esperar?, ¿cuáles serían las recomendaciones para enfrentarlo?

Según la encuesta Trayectoria de Profesionales con Grado de Doctor (CDH, Careers of Doctorate Holders), al 1 de diciembre de 2014 eran 10.592 los doctores que vivían en el país. De ellos, el 94% estaba empleado. Para 2020, se espera que la cifra alcance los 16 mil, llegando a los 871 investigadores por cada millón de habitantes. Una cifra mayor, pero que aún está muy lejos de los otros países de la OCDE y que además plantea una interrogante, ¿qué pasa con la empleabilidad de este capital humano avanzado?

“Necesitamos una masa crítica de científicos, que no tenemos. Por lo tanto, toda aquella gente brillante que vuelve del extranjero debiera tener posiciones naturalmente dentro de la academia o dentro de centros independientes o creados por el Gobierno. Y eso es lo que está faltando”, opina el Dr. Ramón Latorre, Premio Nacional de Ciencias Naturales.

Nadie duda de la necesidad de este “capital humano avanzado” para alcanzar el desarrollo, pero existe preocupación respecto al futuro laboral de estos profesionales altamente calificados. “Un país que no crea conocimiento es un país que no avanza”, opina Ramón Latorre, quien agrega que si bien Chile ha avanzado mucho y se está haciendo ciencia de calidad, “realmente es un sacrificio permanente conseguir los fondos”.

En julio de este año, la Asociación Nacional de Investigadores con Postgrado, ANIP, publicó los resultados de su encuesta: un 12,9% de doctores chilenos está desempleado. Una cifra que fue refutada por el entonces presidente de Conicyt, Mario Hamuy, quien aseguró que la tasa de desocupación para ese grupo es mucho más baja.

De hecho, según los últimos datos publicados por Conicyt y la Dirección de Presupuestos del Gobierno, DIPRES (2017), los magísteres tienen una tasa de desempleo de 5,7% y los doctorados de 6,7%. Los primeros concentran su actividad principal en la administración pública, empresarial y universitaria, mientras que los segundos, trabajan principalmente en universidades públicas y privadas.

Para aclarar las dudas, actualmente, Conicyt está elaborando un Registro de Situación e Información Ocupacional de Graduados de Magíster y Doctorado.

Escenario actual

Según datos de Conicyt, siete de cada diez chilenos graduados de programas nacionales de doctorado, entre 2007 y 2014, se encontraban contratados en alguna universidad chilena durante el año 2015. Y según datos del Ministerio de Economía publicados el 2016 (encuesta CDH) sólo un 3,8 % de los doctores señalaba el sector empresarial como su fuente de trabajo. Así, un 4,7 trabajaba en la administración pública, un 6,1 en organizaciones sin fines de lucro y otro pequeño porcentaje, como independiente o en otras áreas de la educación.

Los últimos años, la agencia estatal ha introducido algunas modificaciones a Becas Chile, como son la ampliación al doble de los plazos para el retorno. Por otro lado, con la creación de las áreas prioritarias se destinarán recursos para la inserción e instalación en Chile de los becarios de esas áreas que hayan obtenido su grado de doctor o magíster.

Así mismo, el PAI, Programa Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado, apoya la inserción laboral de nuevos investigadores tanto en la academia como en el sector productivo nacional. Además, actualmente se financian 370 posiciones postdoctorales al año, tanto en Chile como en el extranjero.

El doctor Ramón Latorre es director del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV) y frente a la problemática de la inserción cuenta que “junto con los institutos Max Planck estamos recibiendo en la categoría de investigador joven a gente que termina sus doctorados y tiene buen currículum: los contratamos por dos años con un salario digno, mientras encuentran trabajo; les damos posibilidades para escribir sus Fondecyt, y de estar adscrito a un laboratorio”, así mismo sucede con otros centros de investigación, proyectos, Núcleos e Institutos Milenio donde se han integrado investigadores jóvenes.

Redciencia, por su parte, lanzó una plataforma de convergencia para las oportunidades laborales que existen actualmente en el ambiente científico nacional (http://www.trabajos.redciencia.net/)

Volver a las regiones

La bioquímica serenense Marcela Gatica hizo su doctorado en Inmunología en Brisbane, Australia, en la Universidad de Queensland y luego un postdoctorado en el Instituto Max Planck de Biología de las Infecciones de Berlín, Alemania. Allá trabajó dos años en bacterias que producen cáncer y volvió a nuestro país en junio de 2017, a pesar de que la beca le daba más años de gracia. “Siempre fue mi idea trabajar por Chile y, por lo tanto, contribuir aquí con lo aprendido”, cuenta.

«He tenido suerte en lo laboral y he estado trabajando, pero también me pegó una cachetada la situación de los investigadores jóvenes y las posibilidades de inserción. Postulé a tres fondos, uno de postdoctorado y otros, y no me adjudiqué nada”, recuerda Marcela sobre sus primeros meses tras el regreso.

La Dra. Gatica postuló a diferentes trabajos, tanto en investigación, como en gestión y también en comunicación científica. De hecho en este punto, creo hace unos años junto a otros científicos el sitio web incandescente.cl, y este año participó en la creación del Centro para Comunicación de la Ciencia de la Universidad Autónoma, donde fue la directora científica durante un semestre.

“Ahora comencé a trabajar media jornada en la Universidad de la Serena en un proyecto piloto de comunicación científica, lo que me permite ver otros proyectos para seguir en la línea de cáncer gástrico”, relata la investigadora, de vuelta en su ciudad natal. “Yo le veo harto potencial a las regiones para hacer cosas”, continúa.

Para ella la clave está en ser versátil: “a mi generación la formaron en la línea clásica de hacer investigación y doctorado, pero el camino del Fondecyt clásico creo que está agotado y cada vez va a ser más difícil la adjudicación. Las nuevas generaciones están con otras miradas, como ir más a la clínica, hacer otros proyectos, hacer divulgación, entre otros”, comenta.

Por otro lado, la bioquímica de 34 años, considera que haberse ido al extranjero hace más compleja la inserción. “Cuesta meterse y competir con investigadores con súper buenos currículums, creo que hay que empezar a pensar en aplicación, en otros proyectos como los Fonis, a hacer gestión o proyectos en empresas, hacer emprendimientos y, por otro lado, tratar de convencer a quienes toma decisiones de que es importante lo que estamos haciendo”, opina.

Marco Bravo, ingeniero en Bioprocesos ya contaba con un magíster en Gestión Ambiental de la Universidad de Valparaíso y un master en Ingeniería Ambiental en la Universidad de Cantabria, España, cuando obtuvo una beca para cursar un diplomado en acuicultura y ciencias marinas en Perth, Australia, durante 2012. Cuando volvió a Chile, sintió que fue compleja la reinserción, sin embargo, finalmente ingresó a un centro regional como asistente.

“Nos veían como profesionales caros y a veces nos miraban creo, con algo de recelo”, comenta. Un tiempo después partió nuevamente a Canadá donde, según dice, “la oferta era mucho más amplia”. Ahora está de vuelta en Chile como Consultor Regional para America Latina y el Caribe, de ONU Medio Ambiente.

“Creo que hay que tener un compromiso y pasión para trabajar en Chile, pues seguro que en el extranjero hay muchas más chances para el desarrollo profesional, especialmente si dominas otra lengua o has trabajado con equipos multiculturales”, opina el profesional.

Desde su experiencia, para lograr la reinserción, Bravo recomienda ampliar las redes de contacto y hacer de la búsqueda, un trabajo. “Quizás intentar dejar hechas conexiones previas, aludiendo al hecho de que te irás, pero con la certeza de que debes volver a devolver tu beca al país, como corresponde. También hay que estar atento a empleos públicos, registrarte en la base de datos de tu universidad, retomar los contactos previos, contactar también a quienes hicieron posible tu partida, a quienes te dieron la beca y tener mucha paciencia”, concluye.