Rodrigo López, anestesiólogo de la UC, y su trabajo en Chad: “No es caridad ni ayuda humanitaria, sino que desarrollo mutuo”

En 2009, el profesional visitó por primera vez este país de África Central. Lo que comenzó como una inquietud personal apoyando cirugías, hoy es una estrecha relación entre profesionales de ambos países: médicos chilenos viajan a colaborar a Chad y especialistas de ese país vienen a Chile a cursar especializaciones.

El Chad, país ubicado en África Central, cuenta con un médico por cada 17.500 habitantes. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 2 ó 3 médicos por cada mil habitantes. Esta diferencia sideral es la que conoció in situ el anestesista y académico de la Universidad Católica de Chile, Rodrigo López Barreda, cuando viajó a este país en 2009, invitado por Leopoldo Labrín s.j, hermano jesuita y médico chileno.

Imagen 1Gracias a su conocimientos del francés (uno de los idiomas oficiales junto al árabe), López comenzó a apoyar la labor de Labrín en el hospital local de Goundi, al sur de Chad, donde el hermano jesuita reside hace más de 25 años. El anestesista también comenzó a colaborar en el hospital universitario “El Buen Samaritano”, en la capital de Chad, Yamena (N’Djamena), que además tiene una Facultad de Medicina y una Escuela de Salud, recintos que pertenecen a la Asociación Chadiana Comunitaria por el Progreso (ATCP).

“Fue una experiencia súper conmovedora y trascendente. Seguí yendo varias veces, fui en 2009, 2011, 2013, 2014. Ya el año 2015 había más interesados en ir de voluntarios, y organizamos más viajes”, explica el médico de 38 años. Así, una experiencia individual, se transformó en una iniciativa colectiva. Por cierto, manos expertas es lo que más requieren los chadianos, los cuales tienen una esperanza de vida de 52 años (versus los 80 años de Chile). Los principales problemas sanitarios que enfrentan son VIH, malaria, tuberculosis, resistencia a los antibióticos y desnutrición, sumado a un alto índice de accidentes en motocicleta, uno de los medios de transporte más utilizados.

“Los pacientes van felices. Va mucha más gente a consulta, aún cuando sus casos no sean operables, pero quieren tener una segunda opinión. Como somos extranjeros, tenemos más credibilidad”, comenta el doctor López sobre la recepción que han tenido los profesionales chilenos entre los pacientes.

IMG_6785En cuanto a la relación con el personal del hospital, “es un poco más profunda”, explica López. Gracias al acceso a internet, aunque intermitente, los chadianos “saben que hay un mundo mucho mejor afuera y se dan cuenta de que no son prioridad en la prensa internacional; que nunca aparecen como lo hace Mali o Níger. De Chad nadie sabe nada. Entonces, cuando alguna persona de afuera va por primera vez, agradecen que haya tenido al menos la curiosidad de ir, y lo reciben muy bien. Pero cuando vuelve, lo reciben aún mejor porque ya no es por curiosidad, sino porque hay un verdadero interés”, destaca.

En general, la carencia de profesionales de la salud en Chad es crítica: cuentan con unos dos mil enfermeros con dos años de formación y sólo ocho kinesiólogos. El panorama a futuro pareciera no ser muy alentador, puesto que poseen sólo dos escuelas de Medicina. Peor aún, las especialidades deben ser cursadas en el extranjero, generalmente en Costa de Marfil, Burkina Faso, Mali o Senegal. De hecho, en el hospital donde trabaja el equipo chileno, en Yamena, el único médico especialista es el cirujano.“Paralelo a nuestro trabajo, lo que más nos pedían, más que hacer operativos o llevar médicos, eran capacitaciones para la formación de su equipo humano”, cuenta López. Por eso, hace dos años autoridades y académicos de la Universidad Católica (UC) comenzaron a viajar a Chad para dar los primeros pasos en la formalización de una relación institucional. Este intercambio dio paso el año pasado, con la colaboración de la Universidad de Chile y del Hospital de Osorno, al Diplomado en Anestesiología Básica, que cursaron siete enfermeros del “Buen Samaritano” en Chile.

“Fue la primera vez que los invitaban a conocer el país. (A diferencia de lo que ocurrió en Chile), los otros países socios nunca los habían invitado a su casa. Entonces se forjó una relación mucho más de iguales”, destaca el doctor López, quien posee un magíster en bioética y actualmente está terminando su doctorado en la misma disciplina, en la Universidad de Zúrich, Suiza.

Imagen 2Las instituciones involucradas –UC, U. de Chile y “El Buen Samaritano”- esperan, a corto plazo, firmar un convenio tripartito. Los esfuerzos estarán enfocados en formación, realizando cursos en Chad y trayendo gente a capacitarse en Chile. Por ejemplo, planean traer al menos cuatro enfermeros chadianos a cursar un magíster, lo que les permitirá acreditar su Escuela de Enfermería.

López deja claro que “esto no es caridad ni ayuda humanitaria, sino que desarrollo mutuo. Principalmente, formación de recursos humanos en Chile y en Chad: es una relación entre instituciones que quieren trabajar juntas”. El objetivo para el anestesista es claro: “Que de aquí a 15 años no necesiten de misiones, que siga el intercambio, pero ya no sea por obligación”, finaliza el médico.

 

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